23.12.09

Feliz Navidad!!





No recuerdo cuándo fue la última vez que escribí una carta y la colgué del Arbolito, sólo tengo la certeza de que en aquel entonces yo era otra. Esto no pretende ser ni siquiera una esquela, el único “Niño Jesús” del que disfruté fue mi papá y él hace mucho que no está para regalarme su sonrisa. Uno no le cuenta sus deseos a todo el mundo, faltaba más, si los gritas a los cuatro vientos, no se cumplen, eso me decían cuando era la otra; en todo caso no tengo dudas de que habrá quién sepa qué anhelo, habrá quien lea lo que aún no me atrevo a escribir y habrá quien como siempre, no comprenda nada mientras yo sigo soñando, escurriéndome las ganas y agradeciendo –sobre todo agradeciendo- que esa metamorfosis me haya permitido valorar y continuar repitiendo que –al menos en mi caso- hoy más que nunca soy el producto de mis hechos y qué alguien me quite lo sudado.

Ahora hay un fresquito que me recorre la espalda, quizás sea el batir de las alas y la cercanía con la tierra y con la gente que me alboroza, quizás…

Felicidades hoy y siempre!!


Ophir

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7.12.09

De puntillas



Vengo de puntillas, paso entre las letras como queriendo desandar rincones en los que hay ojos que se guindan de mi pelo, del envés de la blusa, de las hilachas del jeans con el que gané piropos de los amigos de antaño. Vengo auscultando el silencio del que huele la fuga porque la casa está en caos y hay que cerrarlo todo, rehacerlo todo, apagar las luces, atender a la visita. Sacudir las huellas en los muebles, las bocas pintadas como de viernes y bar, las hordas de recuerdos ⎯clandestinos⎯, los charcos de semen que la (i)realidad dejó nacer en unas manos, en la sima de noches de vírgenes con paladares hondos y fisuras en las que un perro o dos menean la cola y no hay desplome ni infracción, sólo un movimiento de caderas como de vals, como con hilos; como cuando había una vez un hombre y otro y el mismo que me azuzaba a caminar primero con la excusa, mientras la biología no daba lecciones y con las lenguas ⎯todos⎯, nos pintábamos collares, grilletes, cinturones que no castraban y comíamos despojos, nos engrudábamos nutella, bebíamos whiskey, copulábamos y, con algo de suerte, terminábamos rendidos, a veces de a pares, a veces de a uno; a veces en el borde laxo de un colchón, en el piso o en el cuadrito de una Webcams comprada para eso.

Vengo descalza para que crean, para que sigan mirando, para el acuse de recibo, para que los espejos no les muestren otros dientes y la granada explote y me bañen sus jugos, se cofundan con los míos, me redunden, me alborocen y laven la mugre, la que queda acunada en los pezones, la que mengua en cada ciclo de la luna y cae al suelo porque lo que aún dura de aquello son los restos, escombros de un ciclón en esta isla ⎯nuestra⎯ y una que otra imagen que nadie imprimirá pero que todos cargarán en los bolsillos.

No se oye ni el tilín de las campanas.


Ophir
Oct 23, 2009





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26.11.09

Del horno




Sustine et astine (Resiliencia)


Dicotomía que resiente
tajo urdido
tropel de muecas que agostan la risa

compulsivo envite entre dimes y dirás
lastre o tendencia                excusas

filo que se recorre               sin miedo
abismo que tienta porque la candela emplaza

Ablación de vísceras
                y no duele

Qué va a sentir la piedra
               la piedra
                               ¿la piedra?

si ya mil veces fue pateada


Ophir


De Ordalia (o La pasión abreviada)

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3.11.09

Beirut


(...un buen regalo de cumpleaños!)




A veces uno cierra los ojos para no volver y es cuando más cerca se está de la intuición. Otras, sencillamente uno se hace el loco, mira queriendo no hacerlo, escribe queriendo no hacerlo, y gatea en el papel, entre las aes, la redondez permitida de las oes, lo tácito de un destinatario universal o lo universal de un destinatario que es único porque es quien se detiene en un verso, le da la vuelta, lo hace de él, lo siente, lo vive y con algo de humor llega hasta a sonreírlo o a lamentarlo. Siempre he escrito desde mí, siempre he escrito para alguien; siempre he escrito desde mí para alguien aunque ese alguien no tenga ni la menor idea.

Hoy mi alguien trascendió la mesa del estudio y la pantalla de la laptop y se fue a tierras soñadas y digo soñadas porque pensar en ellas es rescatar príncipes, odaliscas, lámparas mágicas y cuentos de los cuentos que me contaron, entre muchísimo más…

No logro imaginar cómo se verán mis poemas en árabe, lo que sí sé es que hoy celebro el hecho de que mis letras -y la de este grupo de jóvenes venezolanos a los que acompaño-, llegaran antes que yo a ese país de grandes historias y sobre todo de dulces amigos. También para ellos, mi voz…



Ophir



PRESENTADA EN BEIRUT ANTOLOGIA BILINGÜE DE POESIA VENEZOLANA JOVEN

Una “Antología de Poesía Venezolana Joven”, en versión bilingüe castellano-árabe, fue presentada en la Universidad Libanesa Internacional de la ciudad de Beirut, institución que co-patrocinó la citada edición, la cual recoge poesías de 20 autores venezolanos jóvenes, seleccionados por la Casa Nacional de las Letras “Andrés Bello” y la Fundación Biblioteca Ayacucho, entre quienes figuran Iola Mares, Erika Reginato, Natasha Tiniacos, Norys Saavedra, Freddy Ñáñez, Niddy Calderón Plaza, Kevork Topalián y Simonny Azul Urdaneta.

La Embajadora de la República Bolivariana de Venezuela en el Líbano, Zoed Karam D., se refirió, en el acto de presentación del libro a la importancia de esta iniciativa, incluida en la programación de “Venezuela en Beirut Capital Mundial del Libro 2009”, y que contribuye a un mayor conocimiento de nuestros valores literarios y a estrechar aun más los lazos de amistad, solidaridad y hermandad que existen entre nuestros dos pueblos [...]

Estuvieron presentes en el acto los directivos de la Fundación Biblioteca Ayacucho, cuyo Presidente, Profesor Humberto Mata, destacó que la edición de cualquier antología es siempre difícil porque nunca están incluidos todos los autores que lo merecen, y que ésta no es la excepción. No obstante, sin pretender ser completa, es una aproximación muy válida a la nueva generación de jóvenes poetas venezolanos. Finalmente, la Embajadora agradeció especialmente a las autoridades del Ministerio de la Cultura del Líbano y de la Universidad Libanesa Internacional por su decidido respaldo a las propuestas venezolanas. Encomió igualmente la labor desarrollada por la Dra. Nadia Záfer Chaabán, quien, con gran sensibilidad, supo imprimir en el idioma árabe el testimonio del efervescente sentir de los poetas que componen la “Antología de Poesía Venezolana Joven”.

Fragmento de la Nota de Prensa de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en el Líbano.



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7.10.09

In the beginning



In the beginning was the three-pointed star,
One smile of light across the empty face;
One bough of bone across the rooting air,
The substance forked that marrowed the first sun;
And, burning ciphers on the round of space,
Heaven and hell mixed as they spun.

In the beginning was the pale signature,
Three-syllabled and starry as the smile;
And after came the imprints on the water,
Stamp of the minted face upon the moon;
The bood taht touched the crosstree and the grail
Touched the first cloud and left a sign.

In the beginning was the mounting fire
That set alight the weathers from a spark,
A three-eyed, red-eyed spark, blunt as a flower;
Life rose and spouted from the rolling seas,
Burst in the roots, pumped from the earth and rock
The secret oils that drive the grass.

In the beginning was the word, the word
That from the solid bases of the light
Abstracted all the letters of the void;
And from the cloudy bases of the breath
The word flowed up, translating to the heart
First characters of birth and death.

In the beginning was the secret brain,
The brain was celled and soldered in the thought
Before the pitch was froking toa sun;
before the veins were shaking in their sieve,
Blood shot and scattered to the winds of light
The ribbed original of love.


Dylan Thomas





En el principio fue la estrella de tres puntas,
una sonrisa de luz a través de la faz vacía;
una rama de hueso a través del aire enraizante,
la substancia bifurcada que meduló el primer sol;
y, cifras ardientes en el redondel del espacio,
el cielo y el infierno se mezclaron al girar.

En el principio fue la pálida firma,
trisilábica y estelar como la sonrisa;
después vinieron las huellas sobre el agua,
el sello del rostro estampado en la luna;
la sangre que salpicó el árbol y el grial
tocó la primera nube y legó un signo.

En el principio fue el fuego ascendente
que abrazó los climas con una chispa,
una chispa ojiroja, de tres ojos, clara como una flor;
la vida brotó a chorros sobre los mares revueltos,
reventó en las raíces, bombeó desde la tierra y las rocas
los aceites secretos que impulsan el pasto.

En el principio fue el verbo, el verbo
que de las sólidas bases de la luz
abstrajo el abecedario completo del vacío;
y de los nublados cimientos del aliento
fluyó el verbo, y tradujo al corazón
los primeros caracteres del nacer y del morir.

En el principio fue el cerebro secreto.
El cerebro encerrado y soldado en la idea
antes de que la oscuridad total se bifurcara rumbo al sol;
antes de que las venas se agitaran en sus mallas,
la sangre se disparara y esparciese a los vientos de luz
el original corpóreo del amor.

D.T.

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12.8.09

Selección de poemas/ Adelia Prado





PASAPORTE

Mujer de ideas? No, nunca he tenido una.
Jamás repetí otras (por pudor o por fallas nemotécnicas)
Mujer de acción? Tampoco.
Basta mirar la talla de mis pies y mis manos
Mujer, pues, de palabra. No, de palabra no.
Pero sí de palabras,
muchas, contradictorias, ay, insignificantes,
sonido puro, vacuo cernido de arabescos,
juego de salón, chisme, espuma, olvido.
Pero si es necesaria una definición
para el papel de identidad, apunte
que soy mujer de buenas intenciones
y que he pavimentado
un camino directo y fácil al infierno.


PEQUEÑA CRÓNICA


Entre nosotros humo
lo que hay entre dos cuando se aman:
sangre del himen roto (Te das cuenta?
Virgen a los treinta años ¡y poetisa! Lagarto).
La hemorragia mensual o sea en la que un niño
dice que sí, dice que no a la vida.
Y la vena
-mía o de otra ¿qué más da?- en que el tajo
suicida se hundió un poco o lo bastante
como para volverse una esquela mortuoria.
Hubo quizá, también, otros humores:
el sudor del trabajo, el del placer,
la secreción verdosa de la cólera,
semen, saliva, lágrimas.
Nada, en fin, que un buen baño no borre. Y me pregunto
con qué voy a escribir, entonces, nuestra historia.
¿Con tinta? ¡Ay! Si la tinta
viene de tan ajenos manantiales


AJEDREZ.

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.
Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.
Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable, y para siempre, al otro.



Adelia Prado


Imagen: Gibson





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29.7.09

Onírica




Mi cotidianidad se vuelve onírica. Abro los ojos y sueño, los cierro y el desparpajo de una voz se afinca en la escisión entre las piernas como cuando era otra y me llovía en procura de un pacto que trascendiera el lugar común y succionara los peces. Hay un itinerario que no confunde y pedacitos de vidrio que se nutren de luz; no sé usar zapatos y arrodillada hace mucho que no sé de solaz pero tengo las babas viscosas y la moral de turno se burla del resabio de dos dedos que no toman posesión de altar pagano.

Y digo turno y el vicio del círculo me vuelve gato, hembra con ganas, con la cola por la situa clausurada porque el ábrete sésamo no forma parte de la repartición de bienes ⎯y vienes⎯ y entra la sombra, el rumor mortecino, el contrato sin firmas, el verso largo, el juicio corto, la fuga, la sílaba tónica, la pretendida confianza en el símbolo de al que el ingenuo insiste en apoyarse porque no pertenezco, hay un orificio por el que me escapo y ululo, me torno poza, soborno, arrechera y boca abajo un eco se duerme en la nuca, rebota en lunares y cuando el demonio brinca, yo entelequia capeo el temporal.




Ophir


Imagen: Masazumi Fukuchi



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