La lucha de la memoria contra el olvido (fragmentos)

“La lucha del hombre contra el poder
es la lucha del hombre contra el olvido“
Milan Kundera
I. Son demasiadas las semejanzas entre la literatura y la política: la soberbia, la insaciabilidad, la morbosa búsqueda del poder. Ambas han probado el fruto del mal y quieren ser como dioses. Ambas son artes impuras y chapuceras. La literatura y la política coinciden en fundar sus existencias en el artificio. La política lo expone permanentemente en años de impostura y simulación, la otra la revela y la expresa en el juego de los espejos o los tragos de las drogas de verdad.
Entre la literatura y la política existen las diferencias que hay entre el amor y la pornografía. Mario Vargas Llosa en Los cuadernos de don Rigoberto dice: “La pornografía despoja al erotismo del contenido artístico, privilegia lo orgánico sobre lo espiritual y lo mental, como si el deseo y el placer tuvieran como protagonistas a falos y vulvas y estos adminículos no fueran meros sirvientes de los fantasmas que gobiernan nuestras almas y segregan el amor físico a todas las experiencias humanas. El erotismo en cambio, lo integra con todo lo que somos y lo que tenemos.“
Mientras que la literatura (que corresponde a lo erótico) explora la vida de los individuos en toda su complejidad humana y social, la política es tan aburrida como la pornografía, ya que centra su atención en sólo uno de sus aspectos: el tráfico de la carne y el orgasmo, que en política corresponde a la obtención del poder y a esa interminable parafernalia de actos vacíos, repetitivos, mecánicos, inauténticos y frecuentemente frígidos, aunque siempre acompañados por grititos obscenos y posturas circenses que remedan la actividad erótica de las putas.
II. El escritor devela y revela, y cuando descubre el rostro de la política es repugnante, monstruoso. Conocerlo realmente asustaría al más crédulo de sus acólitos y feligreses: siempre se encontrará ahí aquello que habrá de transformarlo en monstruo, estatua o caricatura.
La política, en fin, es el reino del mal y por eso fascina. La felicidad carece de interés literario y si el amor nos interesa se debe a que no es un buen sentimiento. Y el alma, ya se sabe, es una víscera sentimental despreciada por los perros y tecnócratas pero todavía entrañable para algunos románticos viciosos.
El escritor tiene como tarea expandir los límites de la libertad en cualquiera de sus formas: sociales, espirituales, del lenguaje, morales, etcétera, y ahondar en las experiencias propias y del otro, conocer el envés y el revés de la sociedad, mantener un intenso diálogo consigo mismo y todo lo que él mismo es: su memoria, su lenguaje, sus emociones, sus libros. El escritor crea echando mano de sus relaciones, generalmente malas, con su memoria, su pasado, sus experiencias, sus dioses y sus demonios, sus sueños, sus espejos, los otros, su entorno, su tiempo, su época. El escritor, en fin, posee la conciencia de que el fin de siglo es una agonía, un derrumbe, un descenso exasperante.
Alfredo Espinosa
Escritor mexicano
Imagen: Mateo
Etiquetas: Ajeno, En voz alta


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5 Comments:
Se te contagiaron las ganas de hablar de politica? Ja Ja!
Ophir...
leyendo estos fragmentos me viene a la memoria una novela de Oscar Wilde. "El retrato de Dorian Gray"
Aquel que, habiendo pactado con el demonio, trasladaba el horroroso contenido de su alma, inmortal, a un retrato, reflejo de su belleza física, que había pintado un amigo.
Así, por artimañas del malévolo ser, la belleza fisica inamovible del retrato sería la de Dorian eternamente, y su fealdad, la vejez y las cicatrices espantosas de su alma malvada, irían a reflejarse en el retrato.
Si se me parece aquella metáfora a la política. Y a todas aquellas personas que detrás de su rostro esconden otro rostro, que asemeja al retrato aquel.
Sin duda alguna... pudieramos trasladar la belleza del mundo, del universo, al rostro eternamente hermoso de Dorian, y si buscaramos un retrato, la política sería el perfecto.
Solo una opinión, es el tema que escogiste muy largo...
Besos.
Aquí estoy.
La política es una ciencia separada de la praxis, cualquier ideología politizada es “falsa conciencia”, en el instante que el ser político utiliza medios de persuasión individuales o masivos se hace anti-dialéctico, lo mismo ocurre con el ser intelectual que se separa de la total humanidad haciéndose militante de una parcialidad, y vale tener corazoncito pero es imperdonable desde cualquier instante moral no reaccionar (aunque esto se considere el peor de los defectos) a eventos contra la humanidad, como bien reacciono Octavio Paz, que siendo parte del gobierno mexicano como Embajador en la India, renuncio y protesto enérgicamente contra la masacre de Tlatelolco, allá por los días de la olimpiada de 1968.
Saludos
AR
Desde hace días he estado pensando en lo polisémico que puede llegar a ser un texto y en las multiples visiones que pueden develarse tras la lectura, en lo subjetivo del ojo de quien lee y en la relación casi tácita que se establece entre la voz y el autor dando por hecho, la mayoría de las veces, que ambos hacen referencia a una misma persona unificando al hablante con quien escribe y viceversa.
Hoy me llama poderosamente la atención la divergencia entre los comentarios de Cedhot y de ´Angel, el primero más cercano sin duda a la esencia del texto de Espinosa y el segundo completamente nublado por la maravillosa subjetividad del que lee y recoge para sí alguna entrelínea haciendo de ella una madeja de sensaciones y sobre todo de reacciones, válidas por cierto, como válido es levantar la voz ante eventos en los que alma alguna puede dejar de hacerlo como con la situación de irán, las muertes en Cd Juarez o la política venezolana.
Reaccionar? claro que hay que hacerlo cuando esto no nubla los sentidos e interfiere con todo lo demás...
En fin, gracias por leer y por hacerme disertar.
Abrazos,
OA
Creo q hay alguien como dijeron en un poema por ahí a quien le dueles insoportablemente, adivina?
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